SEMIÓTICA DEL MENSAJE EN ALGUNAS ULTIMIDADES:

El ser humano se encuentra siempre frente a situaciones que le sobrepasan Jaspers las denomino “situaciones límites”, situaciones que como médicos clínicos tenemos cercanas y nos obligan ha reflexionar sobre cuestiones como la verdad, el hombre y la ética.     

Voy a recoger partes de  un texto de Don Manuel García profesor de literatura: “Exorcismos del lenguaje, letanías e incomunicación. Voces de Chernobil. Fundamentalmente la parte  que se refiere al estudio semiótico de estas narraciones, para resaltar la importancia del mismo, en el diagnostico de las conductas desadaptadas y con el fin de mostrar la respuesta de las personas que vivieron alguna de estas situaciones límite.

Perdone el autor por la mutilación, pues mi intención no es reflejar todo el texto, tampoco  entro a  juzgar otros aspectos de su discurso, ni su desarrollo individual,  (“El pensamiento y aquella causa por la que el pensamiento es, son lo mismo, porque no hallaras pensamiento sin ser, respecto del cual aquel es expresado…Porque nada es o será excepto el ser. Parmnides.),  puesto que desconozco el tema en profundidad,pero me han impresionado profundamente, los breves relatos de dolor de las victimas que son las letras que están en cursiva .

También reflejo algunas de sus explicaciones de semiótica para resaltar la importancia de la valoración global del mensaje, como elemento fundamental de la historia clínica.No podemos dudar que la práctica clínica  es un proceso de lenguaje que permite la comunicación entre dos sujetos: uno de ellos emisor, que manifiesta un hecho orgánico subjetivo, y otro receptor, que lo hará objetivo desde su proceso de significación.

Un primer elemento corresponde al significante, aquello que en virtud de sus
características, representa algo para alguien ( que síntomas dice el paciente, el motivo de consulta). Un segundo elemento corresponde al referente, el cual es el objeto (suceso o acción) al cual se refiere el significante ( a que se refiere a las maniferación fisicas obsevadas por el médico a las que se refiere el significante).
Tomando las palabras anteriormente citadas de Carontini y Peraya, tenemos, entonces,
una relación bilateral entre significante y referente, que no puede resolverse sin la
necesidad de un interpretante, siendo éste “la condición necesaria de la circulación de
todo sentido” (Carontini & Peraya, 1979, pág. 19). Dicho de otro modo, el
interpretante, es el tercer elemento que completa la triada de semiosis, aquello que es
dicho por el signo como representación mental, que actúa como mediador en el proceso
de significación. En este momento el médico pone en práctica su ejercicio de semiosis, en el cual, desde su conocimiento médico contrasta los síntomas y los referentes con los conocimientos previos sobre el organismo y sus patologías ( la mirada microscópica), dando así lugar al tercer elemento de la tríada, el interpretante, proporcionándole sentido a esa relación bilateral.De manera, que la semiosis es el proceso mediante el cual se completa esta tríada de elementos, pudiendo así deducir la existencia del signo como parte de un proceso de significación.

Las situaciones humanas sirven de marco uso del idioma como ya se trató en las funciones del lenguaje, en este caso los relatos de las victimas.

Como se ve en este estudio del lenguaje, el análisis, “disección”, de los elementos lingüísticos en un  marco contextual (tan tremendo) expresado en primera persona, no sólo amplia como dice el autor la información monotemática publicada, repleta en significantes que ha perdido su significación (estado del bienestar, ciudadanía, equidad…), sino también  en significados que no expresan la profundidad del hecho,  se han cosificado o mármolizado.

Como dice el autor “Desde el trabajo de campo de periodistas, antropólogos y etnógrafos, resurge en ocasiones la emergencia de discursos no normalizados, pues son ajenos a la convención presuntamente racionalizada de una modalidad expositiva y argumentativa iterativa, a los que no impele el uso de categorías conceptuales vacías ya de un significado referencial – equidad, civilidad, justicia social, alianza de civilizaciones, democracia, tolerancia, bienestar social, igualdad, derechos civiles, fuerzas democráticas, conquistas sociales, etc.…– para expresar la ilusión de una realidad monológica.” Frente a la información que se obtiene en la historia que cada individuo cuenta. (Esto pasa igual en la recogida de algunos datos clínicos)

Su análisis lingüístico del  relato individual nos aproxima al resultado que un psicólogo obtendría en el diagnostico de conductas adaptativa postraumáticas prolongadas. Además  realiza una aproximación un sufrimiento psíquico que invalida más aún que el físico, hasta inhibir al ser humano y limitarle su participación en la cotidianidad diaria y “en alguno de estos casos le impiden seguir viviendo”

Comienza el autor: “Frente a la actual retórica política de discursos informativamente previsibles donde la deslexicalización de los conceptos es cada vez más frecuente, existen publicaciones marginales que reflejan crudos testimonios de realidades objetivadles no contempladas por los discursos mediáticos de las actuales socialdemocracias. La inefabilidad del dolor se transcribe entonces en una fragmentación recurrente de estructuras expresivas, más allá de la mitificación de convenciones lingüísticas tan repetidas en la dinámica comunicativa de los discursos políticos, cada vez más homogéneos y significativamente más asépticos. Voces de Chernobil, de Svetlana Alexiévich, recopila muchos de los testimonios de las víctimas y sus familiares   tras la crisis del escape nuclear de Chernobil en 1986”…. “Hay una serie de realidades objetivas que actualmente rozan la exclusión informativa y argumentativa de los debates intelectuales, académicos y periodísticos dentro de nuestras sociedades occidentales”.

Voces Chernobil: 

“En Chernobil se recuerda ante todo la vida “después de todo”: los objetos sin nombre, los paisajes sin el nombre. Un camino hacia la nada, unos cables hacia ninguna parte” (Voces de Chernobil, p.49). 

“La elipsis oracional tiene una amplitud semántica intensional, pues el contenido elidido no requiere tan sólo un estudio lingüístico-formal interrelacionado con el resto de mecanismos de cohesión gramatical, sino que además la elipsis reproduce una compleja sintomatología depresiva; así la extensionalidad semántica presupuesta  por la omisión de materia significante transcribe sin embargo la oculta intensionalidad que trasciende lo eminentemente traducible por la facultad del lenguaje”. 

“Cuando comprendí esto experimenté una fuerte conmoción. Yo misma descubrí algo. Comprendí que Chernobil se hallaba más allá de Kolimá, de Auschwitz. Y del holocausto. ¿Me expreso con claridad? El hombre armado de un hacha y un arco, o con los lanzagranadas y las cámaras de gas, no había podido matar a todo el mundo. Pero el hombre con el átomo… En esta ocasión toda la Tierra está en peligro. Yo no soy un filósofo y no me voy a poner a filosofar. Mejor le cuento lo que recuerdo.” (Ibídem, p. 78)

“Su amigo… Su amigo me contó que todo allí era terriblemente interesante, divertido. Leían versos, cantaban y tocaban la guitarra. Los mejores ingenieros y científicos fueron allí. La élite de Moscú y Leningrado. Se dedicaban a filosofar. La Pugachova fue a actuar ante ellos. En el campo. (…) Los llamaba “héroes”. Todos los llamaban “héroes” (Llora)(…) Su amigo murió el primero. Bailaba en la boda de su hija, hacía reír a todo el mundo con sus chistes. Cogió una copa para hacer un brindis y se derrumbó. Y … Nuestros hombres … Nuestros hombres mueren como en la guerra, pero en tiempos de paz.” (Ibídem, p. 200)

“Llegó una nube muy negra. Un aguacero. Los charcos se volvieron amarillos. Verdes. Como si les hubieran echado pintura. Decían que era por el polen de las flores. No corríamos por los charcos, sólo mirábamos.   La abuela nos encerraba en el desván. Se ponía de rodillas y rezaba. Y nos decía: “¡Rezad! Esto es el fin del mundo. Es el castigo de Dios por nuestros pecados”.

En la última cita el autor argumenta “Esta verbalización semánticamente extensional se infiere en otros ejemplos significativos, resolviendo que la experiencia traumática y depresiva impide la automatización de estructuras lingüísticas adecuadas a una progresión temática lineal; se niega involuntariamente la racionalización comunicativa de aquello que sobrepasa los trasvases culturales de clase ética, moral y religiosa, aprendidos además  como rasgos exclusivamente antropogénicos.  Ahora el análisis de esta retórica discursiva se focaliza en cómo asimila el sujeto la derrota definitiva para expresar un discurso, no centrado en la argumentación deductiva, por ejemplo, ni en la descripción costumbrista, ni en la exposición  historicista. El receptor debe recomponer las omisiones históricas y contextuales, siendo la ausencia notable de procedimientos formales de cohesión la actualización irrefutable de una mortificada recurrencia a los recuerdos exasperantes y perturbadores, inéditos en otra cualquier geografía.

La carencia de transitividad lingüística de lo real a lo comunicable se repite también en los testimonios de algunos liberados judíos de Birkenau. No hay posibilidad de mundo verosímil expresable cuando los condenados han padecido durante largos períodos de su vida la amenaza sibilina de la muerte”.

“En el bloque 12 el Dr. Goltz de París, el Dr. Horeau de Cany (Normandía) y yo hemos hormado una asociación (…) Allí nos relejamos, tomamos nuestra cena cuando hemos organizado algo especial. Apartamos los cadáveres, para tener sitio y ponemos la olla de patatas, casi tocando los muertos porque la mesa no es muy ancha”.

    “Robar se convirtió en un arte, una virtud, algo para enorgullecerse. Le llamábamos organización (…) había muchos que organizaban la ración de pan del vecino, sin tener en cuenta si podría morir de hambre como consecuencias, o los zapatos del compañero de cama sin importarles si unos pies sangrantes les condenaban al crematorio. Robando pan, zapatos, agua, robadas una vida para ti mismo incluso a expensas de otras vidas.”

       “La vida en Auswichz era una cuestión de organizar, (…) Si tomábamos algo, debería ser de los muertos. ¿Para qué le servían sus ropas o sus raciones a los muertos? Mi madre en el hospital tenía muchas oportunidades para coger pan o una ocasional loncha de queso o de salchichón de un cadáver… Robar a los vivos o a los semivivos era acelerarles el camino hacia la muerte.”

 “Mis abuelos maternos, Norma y Garabet, (genocidio armenio) que, cuando fueron deportados, perdieron a cinco hijos por el desierto. Tardaron cinco años en llegar desde su pueblo de Guiria a Líbano. Los niños iban muriendo por el camino de hambre, sed, peste y otras infecciones, y los enterraban en el desierto. Mi abuelo nos contó con todo tipo de detalles, cómo murió cada uno de ellos. No ocultaba nada de lo que sufrió y presenció. El único tema tabú era el de las violaciones: eso ni siquiera lo mencionaba

“Un año después de la catástrofe, alguien me preguntó: “Todos escriben. Y usted que vive aquí, en cambio no lo hace. ¿Por qué?” Yo no sabía cómo escribir sobre esto, con qué herramientas, desde dónde enfocarlo (…), de Chernobil querríamos olvidarnos porque ante él nuestra conciencia capitula. El mundo de nuestras convicciones y valores ha saltado por los aires (…) La zona…Es un mundo aparte. Otro mundo en medio del resto de la Tierra.” (Voces de Chernobil, p. XL y XLVIII).

“Le salían por la boca pedacitos de pulmón, de hígado. Se ahogaba con sus propias vísceras. Me envolvía la mano con una gasa y la introducía en su boca para sacarle todo aquello de dentro. ¡Es imposible contar esto! ¡Es imposible contar esto! ¡Es imposible escribirlo! ¡Ni siquiera soportarlo!… Todo esto tan querido… Tan mío … Tan … No le cabía ninguna talla de zapatos. Lo colocaron en el ataúd descalzo.”(Ibídem, p. XXXI)

“Ya no temo a la muerte. A mi propia muerte. Pero no tengo claro cómo voy a  morir. Vi morir a un amigo. Se hizo grande, se hinchó. Como un tonel. Y mi vecino. También estuvo allí. Un operador de grúa. Se volvió negro, como el carbón, y se secó hasta el tamaño de un niño. No tengo claro cómo voy a morir. Si pudiera elegir mi muerte, pediría que fuera común y corriente. No como las de Chernóbil. Y, sin embargo, lo que sí sé seguro es que con mi diagnóstico no se dura mucho. Al menos sentir que llega el momento…Y una bala en la frente…” (Ibídem,  p 63).

En relación a la sintomatología presente  relación  a las  características típicas del trastorno de estrés post-traumático son: episodios reiterados de volver a vivenciar el trauma en forma de reviviscencias o sueños que tienen lugar sobre un fondo persistente de una sensación de “entumecimiento” y embotamiento emocional, de despego de los demás, de falta de capacidad de respuesta al medio, de anhedonia y de evitación de actividades y situaciones evocadoras del trauma. Suelen temerse, e incluso evitarse, las situaciones que recuerdan o sugieren el trauma. En raras ocasiones pueden presentarse estallidos dramáticos y agudos de miedo, pánico o agresividad, desencadenados por estímulos que evocan un repentino recuerdo, una actualización del trauma o de la reacción original frente a él o ambos a la vez.

Otra sintomatologia son:  Trastornos de adaptación prolongada

Estados de malestar subjetivo acompañados de alteraciones emocionales que, por lo general, interfieren con la actividad social. El agente estresante puede afectar la integridad de la trama social de la persona (experiencias de duelo, de separación) En este caso existen  personas que se siguen muriendo por la radiación, es un perpetuo duelo, vecinos compañeros familiares. El agente estresante no solo  afecta al individuo si no también también al grupo al que pertenece o a la comunidad. Como en este caso a toda una comunidad.

Las manifestaciones clínicas del trastorno de adaptación son muy variadas e incluyen: humor depresivo, ansiedad, preocupación (o una mezcla de todas ellas); sentimiento de incapacidad para afrontar los problemas, de planificar el futuro o de poder continuar en la situación presente, muchos presentan depresión grave como en este caso que trasladan en desconfianza a los demás y a un futuro. “Están ellos y el mundo que les ha dado la espalda”

“El abordaje de los individuos en estos trastornos debe ser único e irrepetible por esas características propias de cada uno, haciendo que se impulse a los médicos a reconocerse a sí mismos, recorriendo un largo camino para tratar de descubrir lo insondable de su propio ser.

El tiempo en horas, que dedican los profesionales de la salud, específicamente los médicos a la atención integral de los seres humanos en circunstancias muy difíciles nos ayudan a comprender con más profundidad el origen y la complejidad su dolor.

Los médicos atendemos a pacientes que sufren. “El dolor y el sufrimiento son subjetivos, personales, se relacionan con el pasado de la persona, con su cultura, con sus vínculos afectivos, sus roles, sus necesidades, su cuerpo, sus emociones, su vida secreta y su futuro; circunstancias que influyen por ser áreas susceptibles se ser lesionadas y que se expresan a través de sus afectos: tristeza, rabia, soledad, depresión, aflicción, infelicidad, aislamiento (Fonegra de Jaramillo, 2004)”. Ésta autora afirma que la única forma de conocer qué causa el dolor y el sufrimiento, es preguntándoselo a quien lo sufre (como en este caso de Chernobil), y sólo entonces se puede ofrecer una atención completa, integral y personalizada

Pero a su vez, a través de las personas que sufren podemos reconocernos, mirar hacia nuestro interior y aprender a ser más humanos.

Si nos preguntamos en que consiste nuestra actividad diaria,  nos encontramos ante la definición de médico de familia: “Es una Especialidad horizontal en amplitud de predominio clínico que comparte el conocimiento y destrezas de otras especialidades e integra las ciencias biomédicas, conductuales y sociales ( bio-psicosocial e  Integral), capaz de resolver el 90 – 95% de los problemas de salud, proporcionando cuidados continuos e Integrales del individuo, su familia y su comunidad que incorpora todas las edades, sexo, sistemas o enfermedades (Amplio Campo de Acciones), con particular énfasis en la  Medicina Humanística, la  Relación medico- paciente ; Medico familia  , los Aspectos educativosPreventivos clínicos, la Medicina integrada, y la Medicina Costo efectiva. .

El objeto de nuestro ejercicio es el hombre. Un ser autónomo con derecho a su autonomía, con derecho al principio de beneficencia, con derecho al principio de no maleficencia y con derecho al principio de justicia.  El hombre “no deja de enfrentarse “animalmente” con las cosas, pero también se enfrenta de una manera diferente en ciertas situaciones, en las situaciones propiamente humanas, donde  el objeto queda percibido  como  objeto en el entendimiento humano”, los hechos no solo son sentidos sino percibidos.

Por lo que se infiere que todo medico debería tener una formación en disciplinas humanistas (sobre todo filosofía y ética )…Laín Entrago  medico humanista,  transformó la  idea del paciente en la de “ser humano”, la relación médico-paciente en una relación entre personas (interhumana e interpersonal) y, sobre todo, en una relación de ayuda.

Yo creo que los conceptos generales del humanismo medico; (o con la especificación individual que cada uno quiera) deben  regir nuestro ejercicio y  lejos de estar caduco   debe brotar en nuestro pensamiento con más fuerza.

En el año 2003, Jaspers hizo una pregunta bien interesante con respecto a la medicina de hoy, “¿Cuál es la situación actual? Se escucha decir: cuanto mayor es el conocimiento y la pericia científica, cuanto más eficiente la tecnología para el diagnóstico y la terapia, más difícil resulta encontrar un buen médico, tan sólo un médico. Un médico debiera atender a cada uno de sus enfermos de manera individual, integral, como persona en la continuidad de su ciclo vital” (McWhinney 1995).

Es indudable que no podemos abandonar la ciencia cuyo objetivo es describir el universo en un esquema o lenguaje ordenado que nos ayude a mirar hacia delante.Pero existen otros valores que  responden a dimensiones igualmente esenciales del ser humano, como la sensibilidad artística, la responsabilidad ética, la búsqueda de la verdad etc…La ciencia es la mejor forma de conocimiento de que disponemos, pero el hombre no es solo razón, conocimiento.

La entronización de la ciencia fomentando su desequilibrio frente a los conocimientos de disciplinas humanitarias es un error “Meras ciencias de hechos hacen meros hombres de hechos”. Jaspers afirma que debe encontrarse una unidad entre filosofía y ciencia, puesto que sin filosofía, la ciencia no se comprende a sí misma, de modo que la filosofía y la ciencia no son posibles la una sin la otra, ambas se complementan dando una sentido a la otra.

Por lo tanto  debemos saber valorar la totalidad de las dimensiones en  que el ser humano se desenvuelve como ser histórico social.

  http://www.um.es/tonosdigital/znum18/secciones/estudio-9-fragmentacion.htmhttp://www2.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0798-30692005000100007&lng=pt&nrm=iso

Enfermedad y signo. De la semiótica a una buena práctica clínica

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